sábado, 10 de septiembre de 2011

El francotirador que disparó contra Monseñor Romero fue un ex Guardia Nacional



Interesante nota del diario Colatino de El Salvador


Viernes, 09 de Septiembre de 2011 / 14:10 h


Marino Samayor Acosta, Subsargento de la extinta guardia nacional.


Francisco Elías Valencia
Gabriela Castellón
David Pérez
Redacción Diario Co Latino

Un subsargento de la sección II de la Guardia Nacional, y miembro del equipo de seguridad del ex presidente de la República, coronel Arturo Armando Molina, fue el misterioso personaje que disparó contra Monseñor Óscar Arnulfo Romero, aquella tarde del lunes 24 de marzo de 1980, cuando el Arzobispo oficiaba una misa de cabo de año, de Sara Meardi de Pinto, madre del periodista Jorge Pinto, en la capilla del hospitalito Divina Providencia.


31 años después, ante la falta de acciones judiciales para esclarecer el magnicidio en su totalidad, en tanto que hay nombres de algunos de los autores intelectuales, el del tirador, por ejemplo, seguía siendo un misterio.


Hasta hoy, uno de los sospechosos había sido el doctor Héctor Antonio Regalado, quien por varios años se encargó no solo de la seguridad de la Asamblea Legislativa, sino de la seguridad del mayor Roberto d’Aubuisson.


Sin embargo, la Comisión de la Verdad, al referirse al doctor Regalado, dice: “La Comisión no encontró evidencia persuasiva de que él hubiera participado en este asesinato”.

La Comisión de la Verdad, sin embargo, dice que “recibió suficiente prueba para concluir que Regalado no sólo formó su propio escuadrón de la muerte en el pueblo de Santiago de María; sino, también, coordinaba y capacitaba las redes de d’Aubuisson en la capital”.


Información en poder de Diario Co Latino, entregada por fuentes que estuvieron próximas a los círculos de d’Aubuisson, aseguran que el francotirador, es decir, el responsable de disparar contra Monseñor Romero, fue el subsargento de la extinta Guardia Nacional (GN), Marino Samayoa Acosta.
De acuerdo con la información, fue Mario Molina, hijo del ex presidente Molina, quien sugirió al tirador.


En aquella época, dice otra fuente a Diario Co Latino, refiriéndose a la segunda mitad de la década de los 70’s, había dos buenos tiradores: uno en la Guardia Nacional y, el otro, en la Policía Nacional.


El de la PN, “el Chato Castillo”, agrega, fue a quien le encomendaron disparar a distancia contra la manifestación de la UES, para provocar la reacción y la respectiva respuesta del ejército que terminó en una masacre. Se refiere a la manifestación del 30 de julio de 1979.


De uno de los dos se sospechaba que podría haber sido el tirador, dice la fuente. Al final se descarta al “Chato Castillo”.
Del asesinato de Monseñor Romero, lo que era amplio conocido es que fue el mayor d’Aubuisson, creador de los escuadrones de la muerte y fundador de ARENA, quien dio la orden para cometer el crimen; y que los capitanes Eduardo Ávila Ávila, quien fue asesinado en circunstancias extrañas, en 1994, y el capitán Álvaro Rafael Saravia, fueron los que operativizaron la acción para el cometimiento del todavía repudiado crimen.


En efecto, fue el capitán Eduardo Ávila, quien, en la mañana del lunes 23, estando en casa de Roberto Daglio, periódico en mano, señala una esquela, en la que se anuncia la misa de aniversario de la señora Meardi. En ese lugar se encontraban, entre otros, Molina y Saravia.


“Esta es la oportunidad”, exclamó Ávila, acto seguido preguntó por el tirador. “No te preocupés”, le respondió Molina, “yo lo voy a poner”.
Las fuentes aseguran que el fusil con mira telescópica, de alta precisión, calibre . 219 suizo (es decir, calibre 22), era propiedad de Ávila; y el cual había sido probado, en fechas distintas, en la Finca San Luis, de Santa Tecla. El tirador estaba familiarizado con ese tipo de armas, por su especialidad o afición de tirador.


La Finca San Luis fue el lugar en el que, el 7 de mayo de 1980, fue capturado el mayor d’Aubuisson, junto a doce militares y doce civiles, quienes preparaban un golpe de Estado. Todos eran integrantes del Frente Amplio Nacional (FAN), creado por d´Abuisson, una tenebrosa organización político militar. En esta acción, fue encontrada la agenda del Capitán Álvaro Saravia, en la que estaban escritos no sólo nombres de oficiales y empresarios, con los que tenía relación el grupo de d’Aubuisson; sino, el plan del asesinato de Monseñor Romero. La cual fue clave para las investigaciones posteriores.


Entre los capturados, en aquella fecha se encontraban, además de d’Aubuisson, los mayores Jorge Alberto Cruz Reyes, Roberto Mauricio Staben; Capitanes, Álvaro Rafael Saravia, José Alfredo Jiménez, Víctor Hugo Vega Valencia, Eduardo Alfonso Ávila; Tenientes Federico Chacón, Miguel Francisco Bennet Escobar, Rodolfo Isidro López Sibrián, Carlos Hernán Morales Estupinián, Jaime René Alvarado y Alvarado.


Además, los civiles Antonio Cornejo Arango, conocido como el “Maneque”; Ricardo Valdivieso, conocido como el “gringo”; Roberto Muyshondt, Fernando Sagrera, Amado Garay, Nelson Morales, Andrés Antonio Córdova, Herbert Romero Escobar, Fredy Salomón Chávez, Marco Antonio Quintanilla, José Joaquín Larios y Julián García Jiménez.
Todos fueron llevados a la Primera Brigada de Infantería, conocida como Cuartel San Carlos, pero, fueron puestos en libertad, el 13 de mayo del mismo año, por el General Jaime Abdul Gutiérrez, al asumir el control de la Fuerza Armada, como integrante de la Junta Revolucionaria de Gobierno.


En una de las hojas, de la agenda de Saravia, está especificado el “Plan Piña”, es decir, el plan donde se especifica lo utilizado para asesinar a Monseñor Romero, es decir, especifica el personal, las armas y otras logísticas a utilizar para matar al Arzobispo. En la hoja, hay nombres de reconocidos oligarcas, financiadores de d´Abuisson, pero no el del francotirador. A quien identifican como “el tirador”, así como al motorista de Saravia, Amado Antonio Garay Reyes, a quien distinguen como “Amado”.
Actualmente, cuando viejos cuadros de ARENA y oligarcas se refieren al caso de Monseñor Romero, lo mencionan como “La Operación Mayor”.


Fue Amado Garay Reyes, quien el 19 y 20 de noviembre de 1987 testifica, primero ante la Comisión de Investigaciones de Hechos delictivos y luego ante el Juzgado Cuarto de lo Penal, en la que confirma que él condujo al tirador hasta la capilla de la Divina Providencia, por órdenes del Capitán Álvaro Saravia, a quien le manejaba desde hacía meses.


Amado Garay añade que después del asesinato tuvo miedo y por eso se fue a vivir a Estados Unidos, donde lo contactaron, a través de Migración, dos personas de apellidos López y Castillo, quienes le pidieron se presentara a los tribunales salvadoreños a dar su declaración en el caso de Monseñor Romero. Y, es por eso que el 17 de noviembre de 1987 llega a El Salvador, procedente de Estados Unidos.


En su declaración, Amado Garay, con lujo de detalle, narra desde el momento en que recoge al capitán Saravia, en la residencia de éste, luego al tirador, a quien recogió, según la Comisión de la Verdad, en la Casa de Alejandro Cáceres, pero, según Garay es la de Roberto Daglio, donde Garay abordó otro vehículo, el Volkswagen Passat rojo de cuatro puertas, en el que ya se encontraba el tirador, que en aquel momento era un hombre joven, barbado, a quien conduce hasta llegar a la iglesia. De la mencionada residencia salieron dos vehículos, el del tirador, y el otro en el que iban varios hombres, a quienes Amado no logra identificar. Justo en la capilla, el otro vehículo desaparece de la zona, y el desconocido le pide a Amado que se parquee, y que mantenga el motor en marcha, frente a la iglesia, y que simulara que estaba reparando el vehículo. El conductor dice haber visto a un sacerdote dando misa, y luego oyó un disparo, y al girar la vista hacia atrás vio al hombre de barba sostener un fusil con ambas manos. El tirador, inmediatamente le ordena, con voz calmada: “Camine despacio, tranquilo”. Aún nervioso, relata Amadeo, salió del parqueo de la iglesia y se dirigió hacia el centro de la ciudad, donde se perdió temporalmente por los nervios, pero, una vez se tranquilizó, condujo al asesino a la misma Residencia de donde había salido.
Que una vez llegaron a la residencia, allí estaba, fuera, el Capitán Saravia, que el hombre de barba le hizo una venia con la mano derecha (el saludo militar) y acto seguida le dijo: “misión cumplida”. Este hombre de barba, según nuestra fuente es Marino Samayoa Acosta, nacido el 8 de octubre de 1949.


Al día siguiente, dice Amado Garay, condujo al capitán Saravia a una casa que parece Castillo, propiedad de Roberto Daglio, donde se encontraba el Mayor Roberto d’Aubuisson, donde Saravia le expresó que “ya hicimos lo que habíamos planeado”, y según Garay, d´Abuisson le habría respondido “no, hombre, no lo hubieran hecho todavía”, a lo que Saravia le replicó: “Como Usted ordenó que lo hiciéramos, por eso lo hicimos”.


«Se van a dar cuenta hasta dónde llega mi participación, y cómo me han involucrado a mí en cosas de las que no fui responsable’’, afirmó Saravia, a Diario Co Latino, en una entrevista realizada los primeros días de marzo de 2006 . “Pero, claro, como soy el único, al perro más flaco se le pegan las pulgas’’, agregó.


Más recientemente, el Capitán Álvaro Saravia le dijo Al periódico digital el Faro, que “El capitán Eduardo Ávila Ávila les informa el plan: en esa misa será asesinado monseñor Óscar Arnulfo Romero Galdámez. Ya todo ha sido coordinado con Mario Molina y Roberto d’Aubuisson”. Mario Molina, hijo del Expresidente Arturo Armando Molina.


El fusil utilizado por el francotirador, propiedad del Capitán Ávila, fue escondido, por órdenes del mismo Ávila, en un hueco de un desfiladero, que da al mar, a la altura de uno de los túneles de la carretera Litoral.


De la vida de Marino Samayoa, hay pocas referencias, pero, según las fuentes, “cuando aparece, le dan trabajos de guardaespaldas, trabajos que desempeña por corto tiempo, y luego desaparece”.




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El camino para asesinar a Monseñor Romero

La teoría del eterno retorno es básicamente que las cosas que sucedieron una vez, siguen aconteciendo infinitas veces en el pasado, por esto, el asesino de Monseñor Óscar Arnulfo Romero recorre todos los 24 de marzo casi una docena de calles hasta llegar a la Capilla de la Divina Providencia, y la bala sigue atravesando el corazón de la víctima.


El semáforo se pone en rojo. Un niño se aproxima a los carros y hace malabares con dos naranjas. Una resbala de entre sus dedos y se destripa.
Una pregunta que siempre me venía a la mente: ¿dónde está el asesino de Monseñor Romero? ¿Está vivo? Si aún sigue con vida seguramente es mayor de edad, entre 60 a 70 años calculó. Hoy sé que está vivo, que nació el 8 de octubre de 1949.


Amado Garay describió al tirador como un hombre barbado, de entre 25 y 27 años, - y a juzgar por el testimonio- un tipo hecho de hielo y muy calculador, y experto en hacer de la muerte una cosa cotidiana.


Un día de marzo de 1980, Garay y Saravia salieron de la casa de este último en la Colonia la Rabida, 714, a la par del “Chalet Italia”.
El Capitán Saravia vivió sobre la 37 Calle Oriente, pero su casa ya no existe. El “Chalet Italia” ya no se puede ubicar más que en el recuerdo de los habitantes más antiguos de la zona.


Rodeamos la calle intentando encontrar el sitio, - Garay dice en su declaración que entraron al Pasaje San Juan- y no encuentro nada.


Una pareja de ancianos platica en una puerta, nos dirigimos a ellos – ¿conocieron el Chalet Italia?- estuvo por aquella esquina responde la longeva.
Solo encontramos el pasaje “Italia Sur” y las casas 728, 718,.. los números desaparecen y de pronto la vivienda 14. Algo no concuerda.


Le pregunto a un vigilante sobre la casa 714, no sabe pero llama a un señor calvo de ojos claros y lentes enormes que hace memoria.


Él tiene más de 20 años de vivir en la zona, pero desde que llegó, la numeración ya estaba desordenada. ¿busca a alguien? Me pregunta.
Le explico y dice que ese apellido le suena conocido. ¿Dónde está el chalet Italia? Y ¿la casa del Capitán Saravia? Esos recuerdos desaparecieron el 24 de marzo de 1980.
El capitán lo guió hasta un portón color negro, ubicado en la Colonia San Benito, casa número 549, sobre el Boulevard del Hipódromo. Al detener el carro sonó el claxon, y un señor abrió, tras lo cual se dibujó una cuestecita y dos árboles de marañones japoneses.


El capitán Saravia entró en la residencia y Garay permaneció en la estancia, minutos después una empleada le ofreció pan y refresco que aceptó gustoso.
La Colonia San Benito seguramente ha cambiado 31 años después. Platico con un vigilante, busco la casa número 549, pero no existe. 548, 548 A… debe ser al otro lado, allá están los nones – señala el hombre unos apartamentos de lujo-


Los números, en ese lado de la calle, son impares, las viviendas desbordan lujo, pero sigo intranquilo por saber cual es la casa exacta donde Garay observó por primera vez al asesino.


Sospecho que el radio donde estaba ubicada la residencia en cuestión se ubica desde los apartamentos “Villa Romana” hasta el local de “Jorge Arguett, Haute Couture”.
Comiendo estaba cuando Saravia le señaló un Volkswagen rojo “manejá ese carro” y “seguí ese carro que está adelante”.
Se subió y un hombre barbado estaba sentado en la parte trasera derecha, no lo reconoció.


La orden fue clara y la cumplió: siguió el carro sin cuestionar el rumbo, cruzó por aquí, por allá, un sin fin de vueltas, pasó frente al Colegio García Flamenco, luego en la Colonia Miramonte pasaron sobre una calle de tierra y entraron en un portón negro.


Perdieron la pista al carro que debían de seguir, el hombre barbado le indicó que dieran la vuelta frente a una iglesia, lo hizo y se detuvo entre tres a cuatro metros de distancia antes del sitio religioso.


“No, párese frente a la iglesia” le sugirió el acompañante en el vehículo. Lo hizo y observó a un sacerdote que oficiando misa, no prestó atención.
Acto seguido el hombre barbado le dijo que simulara una reparación, por lo que manipuló la palanca de velocidades y se agachó sin cuestionar.
Hay una gran quietud frente a la Capilla de la Divina Providencia. Me alejo un poco de la entrada y trato de calcular la posición del hombre que disparó a Monseñor Romero.
Los brazos firmes, fuerza, precisión y paciencia para escapar sin dejar la mínima huella de su paradero por más de tres décadas.


De usar barba debería estar canosa, su cabello igual. Si Amado Garay lo tuviese enfrente ¿lo reconocerá?
Una detonación fuerte asustó a Garay, el olor a pólvora y los gritos lo estremecieron, asustado vio que el barbado sostenía un fusil que sobresalía al lado derecho del carro.
Segundos de confusión, no supo que hacer, la mente en blanco anticipando temores, nerviosismo y lo inaudito: “camine despacio, tranquilo”, le dijo el barbado.
Nunca apagó el vehículo, mientras sus manos temblorosas apretaban el volante aceleró hasta el centro de San Salvador, se perdió, no se ubicó, pero logró sobreponerse a sus nervios y regresó a la casa de la colonia San Benito.


Garay y el barbado se bajaron del Volkswagen rojo, el capitán Saravia los esperaba y el hombre que sostuvo entre sus manos el rifle lo saludó: “misión cumplida”.
Saravia se dirigió a Garay “¿por qué te tardastes tanto?, el chofer alegó a su favor que se había perdido.


Saravia y el barbado entraron a una habitación de la casa mencionada y el chofer se quedó comiendo marañones japoneses.
Pasado el tiempo, Saravia salió y le ordenó: “ahora no vamos a dormir en mi casa, sino a otra, sigamos a ese carro”.


El 27 de marzo, tres días después de la detonación frente a la iglesia, Garay fue junto con Saravia a una casa “que parecía castillo” frente al Canal Dos de Televisión.
“Centro Comercial Loma Linda” dice un rótulo en la entrada. Hay varios negocios: desde una escuela de artes plásticas hasta imprentas.
Al fondo un amplio parqueo y un árbol que sirve de sombra para los carros. Quizá el único testigo de lo que fue en aquella fecha.
Aquí presentó el capitán Saravia al Mayor, Roberto d’Aubuisson los resultados de la misión: “Ya hicimos lo que habíamos planeado”.

martes, 16 de agosto de 2011

"Bicentenario de Independencia de El Salvador"





Respecto a la independencia "bicentenaria de la patria"... un poema de Silvio Rodríguez

Viniste a vivir a orillas del mar,
cuando se sembró una quilla en la arena
del puerto de aquel capitán.

Con rosarios y arcabuces y lanzas
rompieron tu alma de selva,
tu vientre de oro y café.

Caña, tabaco y escombros
de palma te ardieron
en más de una hoguera,
de cuyos restos salieron tus hijos
cargando campanas, banderas.

La teja roja, el vitral y la guerra empedrada
te hicieron canción.
Hasta que llegó el engaño vestido de baile
a fundar la nación.

Pero comenzar la vida
después de tan vieja
resulta difícil.
Ese esqueleto, mal hecho,
no está a la medida
de tu ansiedad.

Vivir es morir:
seguir otras huellas,
ver nuevas estrellas,
saber dónde ir.

Vivir es morir,
pues te envenenaron
el alma de selva
en tu primer abril.

Vivir es morir.

Todo va a dejar
de ser lo que fue:
muerta tu infancia enemiga,
serás otra niña
desde tu vejez.

Al que le toque
tenerte de novia,
tendrá un capital
de inteligencia y placer:
tendrá que amar.

(Canción del pueblo)

lunes, 25 de julio de 2011

Consumismo...

Una muestra más del consumismo en El Salvador y los valores que te enseña el capitalismo, podés vivir en una casa de cartón y láminas derruidas, pero no podés dejar de tener "Televisión Satelital"... =S Incoherente completamente, incoherente. Estos nos demuestra que en este país no somos solo pobres de dinero, si no también de instinto de preservación...








jueves, 21 de julio de 2011

En el Capitalismo, aguantamos hambre, para hablar más por celular...

Para que vean de forma gráfica las tonterias que veo todos los días, mucha gente en este país deja de comer, para ponerle "SALDO AL CELULAR" a que estupidez más grande, nos la que nos a llevado el consumismo XD




jueves, 7 de julio de 2011

Así piensan los diputados de la Asamblea Legislativa...

A estas alturas del cuento y luego de las vergonzosas protesta de la cupula del FMLN, en las que amenazan a la Sala de lo Constitucional y además exigirles respetan el adefesio decreto transitorio 743, con monton de militantes que en su ignorancia no tienen claridad de lo que esta pasando.

Son muy valiosas las declaraciones de Medardo "el máximo dirigente del FMLN" en exigirle a la Sala de lo Constitucional que "Se pueda votar por bandera, y no por fotografía". Será por que en el fondo saben que esa bandera, "la bandera del FMLN" es mas digna por que representa la lucha y el sacrifio de un pueblo por la justicia y por que sabe que por "Sus carotas" nadie va votar por que no tienen ni la minima verguenza y se han convertido en peores corruptos y gangueros que la peor de las derechas.

Ya quisieran ellos que esa bandera tan digna, los siga protegiendo y vivir a expensas de tanto sacrificio humano, por eso a votar por candidato, esa bandera es demasiado digna, como para servirles de escudo a tan inmorales personajes de derecha... Aqui les dejo una notita que expresa bien como piensan ellos (los diputados):


Las palabras del jefe de bancada de GANA a propósito de la elección de los titulares de la Corte de Cuentas revelan, con una crudeza inusitada, lo que en realidad piensan los partidos. La semana pasada, ante los cuestionamientos por hacer oídos sordos a las demandas ciudadanas de despartidizar las instancias del Estado, el diputado en mención respondió con las siguientes palabras: “No vengamos ahora a decir que no escuchamos a la sociedad civil. Seamos sinceros, ¿cuándo nos ha importado la sociedad civil a nosotros aquí en la Asamblea?”. Y a continuación el político, exmilitante de Arena, pasó a defender la elección de los titulares de la Corte de Cuentas, entre los que se cuenta el presidente de GANA.

martes, 5 de julio de 2011

Entrevista con los 4 magistrados de la Sala de lo Constitución de la Corte Suprema de Justicia (Primera parte)

Amig@s aquí les publico la entrevista que el faro, le hizo a los 4 Magistrados de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, leanla y diganme si en comparación al discurso del flamante coordinador general "Medardo", quien se ve que esta siendo más sensato en lo piensa y hace:

Pocos días después del decreto 743, que obligaría a la Sala de lo Constitucional a sentenciar solo por unanimidad, el presidente Funes publicó un campo pagado en el que llamaba al diálogo entre los órganos del Estado. Ahí también decía que según él entendía, los magistrados habían hecho algunos compromisos con el partido Arena. Esto es lo que al presidente de la Corte Suprema, Belarmino Jaime, le parece una ofensa y, dado que Funes no ha rectificado, el silencio le parece un síntoma de sordera en el mandatario. "Un funcionario público no puede estar basando sus decisiones en rumores o en chambres", dice Jaime.

Esta es la segunda entrevista que El Faro realiza a los cuatro magistrados de la Sala de lo Constitucional que han revuelto el sistema de partidos políticos diseñado en las leyes secundarias. El FMLN ya calificó como rebeldes a estos cuatro magistrados y estos advierten que seguirán siendo rebeldes en el sentido de privilegiar los derechos políticos de las personas ante los de los partidos, tal como lo establece la Constitución. Durante la semana que se realizó esta entrevista, el lunes 27 de junio, el nivel de tensión llegó a tal punto que PDC, PCN y Gana buscaron convencer al FMLN de juntar los votos para trasladar a dos de los magistrados de la Sala, con el fin de neutralizarlos.

El drama político o la crisis empezó hace un mes, cuando el 2 de junio la derecha legislativa en un pacto que avaló el presidente Funes al sancionar el pólemico decreto 743, amarró a la Sala de lo Constitucional exigiéndole sentenciar con los votos de los cinco magistrados. En esta entrevista, hablan de dialógo, pero aclaran que no cambiarán su forma de leer la realidad, esa que los ha puesto en la mira de los dirigentes políticos de derecha e izquierda.

En esta entrevista profundizan sobre una deuda pendiente: la depuración judicial. Justifican el atraso en depurar casi medio centenar de casos de corrupción de jueces. Dicen que hay un grupo de magistrados filibusteros que obsaculizan la agenda de Corte plena y que esto puede ser para proteger jueces corruptos. Son cinco o cuatro filibusteros, dice el magistrado Florentín Meléndez.


Han pasado nueve meses desde cuando en una entrevista en septiembre pasado ustedes cuatro nos decían, ironizando, que eran los indiciados. ¿Se ha intensificado esa percepción?
BELARMINO JAIME: Tal vez haya cambiado un poco, pero la situación anda más o menos de la misma manera, porque nosotros siempre vamos a seguir pronunciando las sentencias que nos toca pronunciar, y probablemente los políticos siempre van a estar descontentos. Desafortunadamente es algo que no podemos evitar, pero vamos a seguir haciendo el trabajo que nos corresponde.

RODOLFO GONZÁLEZ: Quizás el año pasado era más plural el tipo de pronunciamientos: el tema del presupuesto, el delartículo 191 del Código Penal y una única sentencia sobre las candidaturas no partidarias. Es cierto que este año, en el primer cuatrimestre se han concentrado cuantitativamente muchos pronunciamientos en materia electoral, pero basta ver el número de ingresos, que son casos de 2004, 2005 y 2006, que a nosotros nos ha planteado como un dilema: cumplir con nuestro objetivo de reducir la mora o este señalamiento de alterar la estabilidad y poner en riesgo las elecciones, que creemos que no es un riesgo real.

¿Y ustedes han optado por dedicarse a sentenciar sobre esta temática o es solo que la mayoría de las demandas de inconstitucionalidad que tienen acumuladas y de similar antigüedad son de esta materia?
RG: Esto último. Los casos que la anterior Sala consideró que podían declararse no ha lugar los resolvió en su momento. Los casos que después del análisis técnico le daban la impresión que podían dar ha lugar casi no votó y son los casos que nos encontramos.

SIDNEY BLANCO: Siento como que se ha intensificado la confrontación de parte de los partidos políticos, porque me da la impresión que los partidos políticos, a medida se acercan las elecciones, les va agarrando una especie de ansiedad por todo lo que implica competir electoralmente, y en esa ansiedad han revisado de nuevo las sentencias y han logrado de nuevo ver que las sentencias van orientadas a provocar una profunda reforma electoral. Una profunda reforma electoral que lleva como principal protagonista al ciudadano. Yo creo que empiezan los días en que hay que ver para atrás y darse cuenta del tiempo que se ha perdido desde cuando emitimos la primera sentencia, relacionada con candidaturas independientes, y que probablemente la lectura que le dieron en cuanto dictamos la sentencia es diferente a la que hacen hoy. Porque desde esta sentencia sobre candidaturas no partidarias, aunque nosotros reconocimos el papel importante que tienen los partidos políticos en la democracia, también trajimos a un actor olvidado, que es el ciudadano que no pertenece a partidos políticos. Claro, la presencia de este nuevo invitado en el proceso electoral ha generado casi desesperación de los partidos políticos, al grado que han propiciado una reunión con nosotros –a la que asistimos con el único propósito de escucharlos, sabiendo que no podemos negociar sentencias ni decretos, ni tampoco discutir con ellos por qué hemos resuelto en determinado sentido, porque ellos son parte interesada-, y lo que pudimos percibir en esa reunión es el interés de ellos centralizado en dos temas: uno, con unas demandas presentadas ante la Sala de lo Constitucional contra la Ley del Presupuesto, que nosotros no hemos resuelto todavía, y dos, el tema de las reformas electorales. Y es que, en verdad, a un tribunal constitucional no le corresponde comentar, hablar acerca de una demanda que está pendiente de resolverse. Nosotros tenemos que ser prudentes a la hora de tratar temas con otros órganos del Estado, en este caso sobre unos asuntos que están en nuestras manos. Y en los temas electorales, nosotros creemos que las sentencias están suficientemente motivadas para comprender todo lo que encierra la reforma electoral que se produce desde la propia sentencia de candidaturas no partidarias. La Sala ha mantenido la coherencia hasta este momento respecto de a quiénes estamos potenciando a través de estas sentencias, que es el ciudadano. En la última sentencia no hacemos otra cosa que ser coherentes con esa identificación con el ciudadano, permitiéndole que pueda impugnar decisiones del Tribunal Supremo Electoral, para que ese derecho no sea monopolio de los partidos políticos.

FLORENTÍN MELÉNDEZ: La primera sentencia electoral se pronunció 20 meses antes de las elecciones de marzo de 2012. Es un tiempo razonablemente suficiente como para que la Asamblea Legislativa pudiera haber preparado el terreno, adoptado las reformas que hubiera considerado pertinentes –según su capacidad soberana de configuración legislativa- y salir en tiempo. Las otras sentencias que se emitieron, especialmente después de la anterior entrevista con ustedes (en septiembre de 2010), son las que han generado más tensión, más efervescencia, porque fueron dirigidas –no deliberadamente sino porque eran parte de las obligaciones que tenemos- hacia partidos específicos que desaparecían del mapa electoral por no haber cumplido los requisitos vigentes en el momento en que participaron en la elección anterior. Entonces, esto fue una especie de chispa para darle una mayor velocidad a la tensión. Porque aquí no estamos hablando de choque de poderes ni mucho menos, lo cual ha pretendido ser alimentado por algunos empleados de unos pocos medios de comunicación. Aquí hay una especie de tensión y de reacciones por el efecto de la sentencia.

Las anteriores salas pasaban prácticamente inadvertidas, sobre todo en asuntos de gobierno. Es decir, había dos protagonistas: Asamblea Legislativa y Presidencia de la República. ¿Ustedes tenían idea de que este iba a ser su rol, que iban a llegar a este nivel de juego, de interacción tan concreta y tan intensa con los otros poderes?
RG: Es un rol muy natural de los tribunales constitucionales… las instituciones se encarnan en personas. Pensemos en un tribunal que ha desempeñado un rol institucional, sin llegar a ser gobierno de los jueces, y eso nos lo dijeron los diputados en la reunión que tuvimos: “Aquí algunos están hablando de que se está implantando un gobierno de los jueces…” Yfuimos claros en decir que no tenemos ninguna intención de establecer en el país un gobierno de jueces. Pero sin llegar a un gobierno de los jueces, veamos el rol protagónico de la Suprema Corte de los Estados Unidos, que se ve tan natural. Desde el siglo XIX, con el tema de la esclavitud, algunos dicen que hubo una sentencia de la Suprema Corte que avaló la esclavitud y es la que dio lugar a la guerra civil, a la guerra de secesión en los Estados Unidos. Es decir, yo pensaría que aunque nosotros no lo hubiéramos pensado, ponernos la toga de jueces constitucionales implicaba que teníamos que desempeñar este rol. Justamente, en la única reunión que hemos tenido con la Comisión Política de la Asamblea Legislativa, me quedó a mí la impresión –aunque no lo dijeron así con esas palabras- que el sistema electoral es un tema exclusivo de la Asamblea Legislativa. El presidente (Belarmino Jaime) les dijo: “¿Y qué vamos a hacer cuando alguien nos venga a reclamar un derecho constitucional de tipo político?” Con las características del sufragio -libre, directo, igualitario y secreto- o cuando se plantee un recurso de inconstitucionalidad contra una decisión que distribuye escaños en los departamentos, pero sin atender a la población o sin respetar el régimen de representación proporcional, etcétera. ¿Qué vamos a hacer? ¿Decir que ese es un tema exclusivo de la Asamblea? No es un tema exclusivo. Pensemos en otros temas, económicos, por ejemplo, qué duda cabe que la Asamblea aprueba sus leyes económicas, y el Ejecutivo lleva las políticas económicas, fiscales, exterior, etcétera, pero hay derechos constitucionales de naturaleza económica. Hay un título en la Constitución que se llama Orden Económico, que comprende 20 artículos y que se refiere a la tenencia de la tierra, la concesión de los servicios públicos, la libertad económica, la propiedad privada en función social, etcétera... ¿Qué vamos a hacer si nos vienen a reclamar eso? ¿Decir que es un tema exclusivo del Ejecutivo porque él lleva la política económica del país? No. Y los tres órganos somos calificados en el artículo 86 de la Constitución como órganos fundamentales del gobierno.

SB: Yo quiero ahondar sobre esto. Estamos convencidos del papel que le corresponde a un tribunal constitucional en países como los nuestros. Estábamos convencidos también de la tradición que ha existido en el país, del presidencialismo exacerbado que ha existido en nuestro país. El respeto en cascada de todas las órdenes del presidente de la república, que han pasado por la Asamblea Legislativa y que terminan en el Órgano Judicial. Eso lo conocíamos. Yo, en lo personal, en lo que no tenía ni idea era en cuán atrasados estamos en el debate de las competencias constitucionales de cada uno de los órganos del Estado. Porque escuchar a funcionarios decir que la Constitución la interpretan ellos o decir –por ejemplo- que no van a atender una resolución judicial, porque ellos creen que es contraria a la Constitución… esto lo que provoca es una necesidad urgente de implementar un debate sobre las competencias de cada uno de los órganos y también creo que es importante el debate acerca de los efectos que producen las sentencias y si los demás órganos están obligados o no a cumplirlas. Porque con esta interpretación de que “si ustedes dictan sentencias inconstitucionales, nosotros no las vamos a acatar”, ahí como que se produce una distorsión respecto al estado de derecho y eso para mí sí ha sido sorprendente.

Cuando usted escucha este tipo de expresiones de parte de los dirigentes políticos, de los diputados, ¿usted cree que lo dicen con sinceridad, que eso es lo que creen, o piensa que es viveza y dicen lo que les conviene?
SB: No sé por qué lo expresan así... Hemos escuchado, por ejemplo, a políticos decir que la Sala de lo Constitucional no debe de entrar a conocer asuntos electorales ni debe dictar parámetros para legislar. Voy a poner un ejemplo en el que resulta importante que exista control constitucional de las actuaciones del legislativo. A través de las sentencias de inconstitucionalidad, en donde nosotros hemos expulsado del ordenamiento jurídico muchas leyes, ha sido porque ha existido o una interpretación errónea de la Constitución por parte de los legisladores o simplemente una burla al texto de la propia Constitución. Un ejemplo, nadie niega que el 743 es ley, pero lo que sí nosotros hemos negado es la validez constitucional de esa ley, que es una atribución de cualquier juez. Mire, yo tengo 14 años de ser juez, y me he pasado toda la vida en estos 14 años declarando inaplicabilidades de leyes emanadas por la Asamblea Legislativa, por ser contrarias a principios constitucionales.

Cuando habla de burlas a la Constitución, ¿lo dice en sentido metafórico o es literal?
SB: Violación a la Constitución.

Sí, pero el término burla quizás denota alguna intención de saltarse la Constitución…
SB: Me refiero a esquivar la literalidad de la Constitución.

Es decir, ¿hay una voluntad de contrariar la Constitución de parte del legislador o es ignorancia?
SB: Lo que pasa es que las actuaciones de los diputados muchas veces resultan difíciles de comprender. Tú mismo lo planteabas, ¿lo harán por ignorancia o lo harán por malicia? No sabemos. No sabemos si lo hacen por interés. Es decir, no sabemos por qué crean unas leyes violando una disposición expresada en la Constitución. No sabemos si lo hacen por burla, por ignorancia, por malicia. Por eso es que les corresponde a los tribunales enjuiciar el acto legislativo.

Entrevista con los 4 magistrados de la Sala de lo Constitución de la Corte Suprema de Justicia (Segunda parte)

Amig@s aquí les publico la entrevista que el faro, le hizo a los 4 Magistrados de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, leanla y diganme si en comparación al discurso del flamante coordinador general "Medardo", quien se ve que esta siendo más sensato en lo piensa y hace:


Escuché al magistrado Ulices del Dios Guzmán decir que ustedes están equivocados al incluirse dentro de estos tribunales que menciona el artículo 185, ese que sustenta declarar inaplicable algunas leyes.
FM: La Constitución no hace distinción a qué tribunales se refiere. Dice: “corresponde a los tribunales”. Se refiere a cualquier tribunal que pertenece al Órgano Judicial, pero si usamos el sentido común, la razón –que son compañeras fieles a la interpretación de las leyes de la Constitución y deducimos de la misma Constitución- que si la Sala Constitucional tiene el poder constitucional, porque así se lo otorga la Carta Magna declara inconstitucional una ley con efectos generales para todos, con mayor razón, los jueces constitucionales van a tener la capacidad constitucional de no aplicar un artículo o un decreto en un caso concreto. Es una cuestión de razonabilidad. Además, de la lectura integra o literal del texto del artículo 185.

SB: Tengo que disculparme, pero tengo otro compromiso. Yo firmo todo lo que dicen mis compañeros… ja, Ja, Ja

Je, je, un cheque en blanco les está firmando. Pero sigamos.
BJ: Yo creo que todas estas discusiones que se están dando obedecen a la discusión de hasta dónde llega el control constitucional que puede hacer la Sala. Aquí en el país se ha estado acostumbrado a otra cosa. Por supuesto, nosotros no participamos en política partidaria, pero las sentencias que nosotros pronunciamos sí pueden tener un efecto político. Y de hecho sí lo tiene. Eso no quiere decir que nosotros estemos -al pronunciar nuestra sentencia- tratando de privilegiar a una o a otra orientación política. Simplemente tratamos de hacer una mejor interpretación de la Constitución y con base eneso resolvemos. La Sala de lo Constitucional tiene un poder tan grande que puede paralizar cualquier proyecto del gobierno, si ese proyecto es violativo de la Constitución y alguien viene a reclamarnos, pues lo sentimos mucho, pero hasta ahí llega el poder de la Sala y no hay en el país ningún organismo estatal que se escape al control de la Constitución. Ya lo decía Florentín, lo decía también Sidney, en el caso por ejemplo del Tribunal Supremo Electoral. Claro, ellos tienen competencia exclusiva en materia electoral, pero si a través de decisiones de ellos, o a través de legislación electoral se están violando los derechos individuales del ciudadano, derechos económicos, políticos, lo que sea, la misma Constitución nos faculta para intervenir en eso.

¿Y usted sí cree que a veces hay una intención de burlar lo que dice el texto constitucional deliberadamente?
BJ: No quisiera calificar o hacer un juicio de valor de las conductas de otros actores. Lo que sí le puedo decir es que muchas veces se privilegia un interés en particular. Aquí, yo creo que eso lo saben ustedes mejor que nosotros. Cuando están de por medio los intereses del país y los intereses particulares, no quiero calificar de qué sujeto, privilegian los particulares y hacen a un lado los intereses del país. Nosotros no estamos en eso.

RG: Me da la impresión de que en nuestro país hemos tenido un parlamentarismo poco desarrollado –no estoy diciendo primitivo-, que no ha llegado a ese nivel de desarrollo para que junto a la Constitución y la jurisprudencia constitucional sea un dato a tomar en cuenta junto a otros al momento de tomar una decisión. Es tan simple como: “tenemos los votos, ahí va la ley”. Y ya se tiene arreglado en el Ejecutivo que se va a sancionar. Ahí va la ley. Y después con razón se dan las muestras de sorpresa cuando se declara inconstitucional. Y uno dice: “Bueno, ¿revisaron la jurisprudencia constitucional o qué?”

Está claro que hay un entrampamiento. La Asamblea dice una cosa, ustedes dicen otra, y entonces esto como que no tiene salida. ¿Tiene salida?
FM: Por supuesto que tiene salida.

¿La Fuerza Armada?
FM: No, no, nada que ver el uso de la violencia. Aquí tiene que imperar la razón, tiene que imperar el compromiso con el país, el acatamiento de la Constitución fundamentalmente. Mira, claro que esto pasa por un proceso de entendimiento de las reglas que hacen funcionar a este país. Y para mí que no es un entrampamiento.

¿Qué es?
FM: Nosotros seguimos funcionando. Si estuviéramos entrampados no pudiéramos seguir produciendo más sentencias en la Sala de lo Constitucional.

No publicaron una sentencia en el Diario Oficial.
FM: Bueno, no importa, independientemente de un acto ilegal como este o inconstitucional como el del señor director del Diario Oficial que no acata una orden de un tribunal, y que no es cualquier tribunal, es el tribunal encargado de defender la Constitución y de defender los derechos de los salvadoreños y de defender el estado de derecho.

El punto es cuando ya no les hacen caso. Cuando ya las sentencias no tienen…
FM: Perdón, por aclaración, las sentencias de los tribunales, en el caso de la Sala de lo Constitucional, produce efectos jurídicos desde el momento en que son proclamadas y notificadas. Y las notificaciones no dependen de las formas en como las partes quieren que se les notifique. Depende de las reglas constitucionales y legales vigentes en todos los procesos judiciales. La Asamblea Legislativa, por ejemplo, en algunos casos ha dicho: “No nos damos por notificados” y alguna vez dijeron que la notificación se concretizaba hasta que los 84 diputados fueron notificados en el pleno de la Asamblea Legislativa. De igual manera, ahora, un funcionario administrativo, ya no un legislador, se quiere resistir a cumplir los efectos de una sentencia. Eso es parte del desconocimiento de las reglas que operan el incipiente estado de derecho que tenemos en este país: ni los legisladores, ni los empleados o funcionarios administrativos, ni el presidente de la República –ni el presidente de la República— tienen facultades constitucionales para desatender, ignorar, o interpretar a su manera, las sentencias que provienen de los tribunales de justicia del país. Las sentencias nuestras producen efectos jurídicos desde el momento en que las firmamos y en que son notificadas a las partes en los lugares donde, según la ley, se les tiene que notificar. A la Asamblea Legislativa se le notifica…

Si hay resistencia en un colegio eminentemente partidario como es la Asamblea Legislativa, ¿por qué no la va a haber también en el Tribunal Supremo Electoral, que también es eminentemente partidario?
BJ: Yo esperaría que al final prive la sensatez.¿Cómo cree que va a terminar esta tensión, presidente?

¿Cómo se expresaría esa sensatez en hechos?

BJ: que todos cumplamos las reglas del juego, eso sería lo sensato, que todos cumplamos las reglas del juego, que el Ejecutivo haga lo propio y que el Legislativo haga lo propio, y que nosotros sigamos pronunciando las sentencias que nos toca pronunciar. No tenemos ninguna agenda escondida. La agenda nuestra es la agenda que los ciudadanos establecen a través de las demandas que presentan.

Ahora, lo que usted está diciendo es justo lo que dicen los diputados, que ustedes cumplan las reglas del juego.
BJ: Pues sí, pero ¿cuáles son las reglas que hemos violado nosotros?

Es el punto, ¿verdad?
BJ: Pues sí. ¿Pero cuáles son las reglas del juego?

Ante la opinión pública, hay un Órgano del Estado que dice una cosa, y otro que dice lo contrario. ¿Quién tiene la razón? Lo que hace falta aquí es un árbitro.
RG: Algunas voces sensatas, no de esta gente que tienen las ansiedades electorales de las que hablaba Sidney, han hablado de diálogo. Hombre, el diálogo fue capaz de terminar una guerra, ninguno de nosotros debería tenerle temor al diálogo, incluso dejando de lado cuestiones puramente de voluntad.

¿Ustedes están atrincherados?
RG: No. Se lee como que hay un atrincheramiento en el sentido de que para nosotros no hay una violación a la autonomía de la Asamblea con nuestras sentencias y la Asamblea considera que sí la hay.

¿Ustedes consideran que los diputados están atrincherados en su posición?
RG: Cuando la Asamblea nos dice que su materia exclusiva que es el ámbito electoral y que nosotros lo estamos invadiendo, nosotros le explicamos que no y una semana después nos dicen que estamos en rebeldía, en desacato, que ya no emitamos más sentencias, podría verse así. Claro, estamos hablando los dos Órganos interesados. Yo creo que una forma muy sensata es el diálogo, pero yo prefiero reuniones más esporádicas y más productivas que reuniones sociales y por eso hemos dicho el tema de agenda. Los dos presidentes de los Órganos se están reuniendo y el tema es una definición de una agenda, de qué cosas sí se pueden hablar y de qué cosas no se pueden hablar.

Esa reunión que tuvieron y después de la cual el presidente de la Asamblea y usted, presidente de la Corte Suprema, dieron declaraciones, ¿fue productiva?
BJ: Yo pienso que sí, porque de algún modo sirvió sobre todo en el caso de los señores diputados para que se desahogaran, pero ya lo decían acá los compañeros, esas reuniones no implican negociar sentencias. Si ese fue el sentido, pues se equivocaron. Nosotros nunca nos vamos a reunir para estar negociando sentencias. Algunos piensan instrumentalizar o creen que pueden instrumentalizar a la Sala de lo Constitucional y el ejemplo clarísimo fue que nosotros habíamos dado declaraciones que en el momento que se sabe lo del 743 no había en los archivos acá de la Sala de lo Constitucional ninguna demanda pendiente del sobre la Ley de Amnistía. Pero, ¿qué pasó? Un día o dos días después viene alguien que en vez de resolver el problema viene a hacerlo más grande y presenta una demanda de inconstitucionalidad sobre esa ley. Para mí hubo un partido político que andaba ahí y esa es una forma perversa de tratar de agravarnos los problemas.

El presidente Funes también hizo eco de algo que él mismo, en un comunicado, citó como un rumor. Dijo que ustedes tenían ya unos compromisos asumidos con el partido Arena.
BJ: A mí eso es de las cosas que me entristecen porque creo que un primer mandatario, un Presidente de la República, no debe basar sus afirmaciones en rumores y mucho menos dar declaraciones que pudieran ser ofensivas para miembros de otros Órganos del Estado. Nosotros inmediatamente después de eso sacamos una aclaración en el periódico, pidiéndole que rectificara. Parece que es un poquito sordo o que no ha oído ese pedido nuestro de rectificar. Nosotros no tenemos ningún problema en rectificar cuando nos hemos equivocado. Pero que nos vengan a decir: "Miren, es que como yo oí un rumor de que ustedes iban a hacer tal cosa por eso estoy haciendo eso", ¡hombre!, a mí me parece falta de seriedad del funcionario que hace eso porque un funcionario público no puede estar basando sus decisiones en rumores o en chambres. Creo que no es propio de un Presidente de la República.