martes, 16 de febrero de 2010

"El capitán Feliciano"

Una historia narrada por Dagoberto y sobre ella, escuche una crónica de alguien muy cercano a Feliciano, y de como paralelo a su ultimo combate; su amigo y compañero esgrimista David Munguía Payés, intento evitar que le asesinaran.
Aquí les va el relato.

"El capitán Feliciano"
Dagoberto Gutiérrez


Blanco y de mejillas rosadas, delgado y fuerte, alto y elegante, fuerte y agradable, así era Tomás García y algo más: Era campeón nacional de esgrima y tenía, lógicamente, un cuerpo de espadachín, es decir, flexible y fuerte y era muy joven, pero desde siempre y desde las honduras más insondables de su ser, Tomás supo, que en la guerra que se desataba el tenía un lugar establecido y no vaciló ni un segundo en ocuparlo.
Como ocurre en estos casos, no se sabe de dónde llega la señal o la voz o la orden que llama al ser humano a ocupar una posición en el combate que se ha armado ya entre los explotados y los explotadores, pero Tomás parecía saber, desde siempre, cual era su lugar en la confrontación y lo asumió sin vacilación.
Eran tiempos de clandestinaje, así como hoy, cuándo el pensamiento también es clandestino; pero en aquellos años, acción y pensamiento se cuidaban de la luz, aunque esta debía siempre iluminar a ambas, pero en el mayor de los secretos, y el más intenso de los amoríos.
Siempre me dio seguridad y lo recuerdo de manera vívida, de pantalón azul, que terminaba en un ruedo ancho, de camisa verde claro y de un caminar desafiante, con revólver en uno de sus bolsillos y caminando adelante, mientras, de vez en cuando, se volvía para mirarme, y sus ojos claros y grandes no sabrán nunca toda la confianza que me transmitían, porque la decisión que emanaba de ellos era indescifrable; después platicábamos de cosas de la vida, pero él siempre mantenía cierto respeto y cierto límite y yo siempre estuve interesado en descifrar la firmeza y la convicción que se desprendía, como torrente de montaña, de aquel esgrimista y de aquel estudiante y de aquel joven que siéndolo era un convencido de lo que estaba haciendo.
La guerra ya había estallado y nadie sabía para dónde iba, porque eso nadie lo sabe, pero ya sabíamos que las horas y los minutos estaban cargados de fuego, de acero de vida y de muerte y los estudiantes, profesionales, campesinos y clases medias en general se preparaban para una guerra que era la suya, era la guerra del pueblo; el enemigo sabía, como lo saben siempre todos los enemigos de todos los tiempos, que había que impedir que ese fuego humano creciera y la vieja y sangrienta oligarquía afilaba sus cuchillos día y noche y anunciaba la repetición de la matanza de 1932 y la de 1830.
Los banqueros y cafetaleros tenían pesadillas con los fantasmas de Anastasio Aquino y Farabundo Martí, ambos rondaban, con sus ejércitos de nonualcos y de pipiles, de artesanos, obreros e intelectuales, las conocidas veredas de la patria, y, los cuchillos oligarcas relumbraban como pompas de jabón.
Los estudiantes de educación media sabían, por la vida misma, que la cosa era con ellos y que las campanas de la lucha preguntaban por ellos, y Tomás, cuya foto salía en los diarios, que era noticia como esgrimista, que era acariciado por la propaganda oficial, supo siempre que desde el fondo de su ser había una voz que lo llamaba a la pelea y no vaciló.
Su situación se hizo insostenible en la ciudad, y “la chucha” era un nombre que se repetía en las listas represivas de la policía, su madre, una secretaria, hermosa e inteligente de Mejicanos y su padre, un cubano que llegó aquí exiliado y regresó después a Cuba, es coronel del ejército cubano, combatiente internacionalista y alumbrado también por la luz de su hijo que nunca se apaga, así como no cesa la luz de José Martí, del Che y de Fidel.
Feliciano ya había nacido como tal, y era un combatiente de la guerrilla urbana de los que se enfrentaban a los asesinos de los cuerpos represivos con valor y arrojo, pero debía salir de la ciudad y pasar a Guazapa para hacerse guerrillero rural, fuera del alcance de la represión; todo estaba listo para que el capitán Feliciano saliera hacia el cerro al día siguiente; pero decide despedirse de su madre, y así lo hizo, era un apartamento pequeño y cómodo cerca del Cine Jardín, en zona populosa y de mucho tráfico, y allí llegó Feliciano para que su madre lo viera la última vez, y para que él la viera por última vez.
Sobre él cayeron los ojos enemigos como cuchillos de sangre y de alguna manera supieron que Feliciano estaba en la casa de su madre, y se organiza el cerco. En horas de la madrugada revienta el ataque, ellos sabían que no lo capturarían vivo y concentraron todo el fuego disponible para destruir la habitación y arrasar como si allí hubiera todo un ejército.
Feliciano no se entregó y la madrugada se llenó de combate, de la luz y de los fogonazos, de las maldiciones y de los lamentos de los policías heridos y muertos, los disparos siempre sonaron furiosos y mortales, y siempre la resistencia se mantuvo, tenaz, fuerte, e invencible. La casa fue destruida, la madre fue muerta, el hermano menor de Feliciano también fue muerto y cuando al fin cesaron los disparos Feliciano había caído disparando hasta el último tiro.
No sabían si seguir disparando o entrar a la casa, apretaron el cerco y esperaron la luz del día para entrar porque ya nadie disparó, y porque nadie se entregó y nadie se rindió. El silencio invencible dominaba la escena y en medio de la destrucción y de la sangre que humedecía la sala, la cocina y los dormitorios, un sentimiento de derrota dominaba al enemigo.
Un esgrimista había peleado hasta el fin, el guerrillero sabía, que lo que venía era eso: una pelea sin fin y que su sangre abría un camino que no se cierra todavía y que sigue llamando, a todos y a todas los Felicianos que la patria necesita, y a todos y a todas los que necesitan de la patria.
El padre de Feliciano escucha su historia y pareciera saber que es parte de ella y que su mano también es parte de aquella que disparó hasta el final en la madrugada del asalto. Esa mano de Feliciano sigue disparando para que la penumbra abra paso a la luz que se sigue necesitando
.

viernes, 12 de febrero de 2010

«No hay discurso del método, hermano, todos los mapas mienten salvo el del corazón».

«de una respuesta con fragancia de helechos mojados, pelo crespo de un niño, hocico de cachorro o simplemente un sentimiento de reunión, de amigos en torno al fuego, de un tango que sin énfasis resume la suma de los actos, la pobre hermosa saga de ser hombre».

Julio Cortázar

martes, 9 de febrero de 2010

"Has de saber mi nombre"

Para amarme con la fuerza que yo necesito
con la fuerza de todo el amor
Para odiarme con la fuerza que yo necesito
con la forma más fiera de odiar
has de saber mi nombre
sólo saber mi nombre.


Yo me llamo semilla
cuando la tierra exige un hijo más

Yo me llamo rocío
cuando la noche es seca y tiene sed
Yo me he llamado compañía
Yo me he llamado —intensidad

Pero por fuerza de costumbre
me llamo bala casi siempre.

Para amarme
con amor frente a viento y marea
con amor que se puede tocar

Para odiarme
con el odio que mas se recrea
—con el odio que apaga la luz—
has de saber mi nombre
Sólo saber mi nombre.

Yo me llamo llovizna
si hay melancolía que vivir
yo me llamo saludo
cuando la ausencia estorba caminar
yo me he llamado poesía
yo me he llamado una canción

Pero por fuerza de costumbre
me llamo bala casi siempre.

Silvio Rodríguez

jueves, 4 de febrero de 2010

"La Revolución Cubana fue como Prometeo, que entregó el fuego del saber, a los mortales"


Hoy no basta con ser pacífico y solidario, ni alcanza con velar por el porvenir: hoy el socialismo debe emular y vencer las pautas de libertad que los consorcios mediáticos recomiendan. Ignoro si un socialismo que juegue y gane en esos campos sería proclamado «Socialismo del siglo XXI». En cualquier caso, inmediatamente aparecerían nuevas tasas que superar, reales o imaginarias. Por eso, cuando aquella declaración de socialismo a ultranza, yo voté porque nuestro sistema fuera perfectible. No porque debamos satisfacer el gusto de quienes nos desprecian, sino porque cualquier sociedad humana, llámese como se llame, tendrá siempre el deber de superarse.
Luis Eduardo Auté lo supo poner en poesía:«Que no, que no, que el pensamiento no puede tomar asiento,que el pensamiento es estar siempre de paso, de paso, de paso».




(Fragmento de entrevista a Silvio Rodríguez, sobre lanzamiento del Disco Segunda Cita en Marzo 2010).
Leela completa en http://lapaginadesilviorodriguez.blogspot.com/2010/01/silvio-rodriguez-promete-su-segunda.html

jueves, 7 de enero de 2010

"Siento que te estoy perdiendo" (Luis Eduardo Aute)





Desde hace algún tiempo te siento distinta

No se que será pero no eres la misma

Observo en tus ojos miradas que esquivan la mía

Cansada de tanto buscar tus pupilas

Pidiendo respuestas a cada por que


Pero adivino en ti algo que empieza a huir

y no quiero entender cuando un presentimiento

no crea razón solo infunde terroooor


Siento que te estoy perdiendo

Siento que te estoy perdiendo

Siento que te estoy perdiendoooo

perdieeeendoooteee...


Y con monosílabos adormecidos pretendes decir

que dialogas conmigo tus gestos son más elocuentes

al menos son siiignos de tu indiferencia por todo lo mío

y más si mi afán es hacerte feliz

que fue lo que paso donde estuvo el error

que no pude impedir aunque se que no es fácil

decir la verdad no la digas jamás


Siento que te estoy perdiendo

Siento que te estoy perdiendo

Siento que te estoy perdiendo

perdieeeendote...


Mis labios no encuentran tu beso oportuno

ni encuentra mi cuerpo en tu cuerpo refugio

tan solo pasivo abandono distante deeesnuudooo

que entregas como algo que no fuera tuyo

dejándote hacer en ausente actitud

que mortal desazón... es hacerte el amor

cuando ya no eres tu no quisiera saber

cuando sueles llorar en que brazos estaaaas...


Siento que te estoy perdiendo

Siento que te estoy perdiendo

Siento que te estoy perdiendo

perdieeeendote...


Siento que te estoy perdiendo

Siento que te estoy perdiendo

Siento que te estoy perdiendo

perdieeeendoteeeee...

Luis Eduardo Aute

lunes, 21 de diciembre de 2009

"TE DOY UNA CANCIÓN"






Mi amor, mi compañera
como no enumerarte y amarte
si en cada espacio mío te llevo

Estas en la mueca de bobo
que te hice la primera vez
que te ví
impresionado y mudo
donde hasta el frío
que la lluvia de Coyoacan
me había dado se me quito

Estas en Benedetti diciéndote
TE AMO por que sos
mi amor, mi cómplice y todo

Como en nuestra mañana
después del amor
cantando locuras
sin nombre, sin fecha, sin cura,
que no vale la pena curar.

Como la tristeza en mi alma
mientras partía
y te veía caminar
a las diez sobre Izazaga
sin tener la certeza de volver
a sentir tu beso y tu abrazo

Con la certeza de jugarme
mi tercer deseo para ir por ti

Caminar bajo la noche
del DF de tu mano
sobre un Zócalo desierto
llenándote de risas y de besos

Como la felicidad de hacerte el amor
en esta playa del Zonte mirando tus ojos
de miel hermosos llenos de fuego y amor

Con los sueños puestos en mi alma
que nuestro destino seria
en el corto plazo estar juntos,
mientras tu llorabas
abrazada al miedo
que no volveríamos
a vernos
mientras me iba
en un pesero
Tu llanto gritándome:
"Te doy una canción... como una guerrilla..."
mientras Silvio y Retamar cantaban

Como este beso contenido
en mis labios
que pronto te daré
hasta la saciedad
de esta vida y las próximas
juntos que viviremos

Hoy te digo si
te he esperado tanto
amor en los tiempos
que no te cambio por nada
eres lo mejor de mi vida

Como este recuerdo del futuro
en que me dirás que si
para vivir siempre junto a mi
TE AMO

jueves, 10 de diciembre de 2009

SOY UN HOMBRE FELIZ...

Para expresar en su extensa dimensión la felicidad que estoy sintiendo, por que estas viniendo a mi, dejo esta canción que lo expresa de la forma mas clara =D


Esperen próximamente las presentaciones del "Grupo Diario Acontecer" para cerrar el año 2009.